viernes, 4 de noviembre de 2011

Capítulo 1

El susurro del aire sonaba en toda mi habitación aquella noche, aquella noche que sin pensarlo dos veces me había quedado estudiando para el examen del día siguiente. Lo necesitaba, pero no pude contener el deseo que tenía de mirar a la luna, una luna rodeada de estrellas que parecía que bailaban a su alrededor, que hacía que te perdieses en su luz, en su resplandor… Levanté la vista y la vi, allí en el horizonte… Aunque era tarde decidí ir a dar un paseo… aun sabiendo que tenía que estudiar y descansar. Vivía en la azotea de un edificio antiguo, muy antiguo, daba la sensación de caerse a pedazos. Me puse el abrigo, despedí a Ogelí y salí de casa sin preocuparme por cerrar con llave, volvería pronto.
Las calles estaban vacías y aparte del ruido de algún coche que ya volvía a casa, el único sonido que escuchaba era el de la suela de mis propios zapatos. Recorrí el paseo Echegaray y Caballero mirando el Ebro, que casualmente ocupaba toda su capacidad y me pregunté si dentro de él habría algo más que peces y bolsas de basura. Seguí por Don Jaime I y giré a la derecha, ahí estaba, tan majestuoso como siempre, tan señorial… El Pilar. El sol estaba saliendo y la basílica estaba ya abierta, decidí entrar y comprobar que nada había cambiado. Todo igual… recé porque nada cambiase, recé por mi examen, recé por mis amigos, recé por todo, este sería un buen día.
Las calles buscaban mi soledad como si no tuvieran a otra a quien joder, siempre la mía. La verdad es que siempre he estado sola, nunca nadie antes me ha querido, buscaba siempre un sitio en donde estar y normalmente acababan echándome, resignación es lo que una con el tiempo acaba obteniendo. Ahora con 22 años y casi licenciada en Medicina seguía sola y sin que nadie me quisiese. Mi abuela murió antes de que yo naciera, de ella heredé los preciosos ojos verdes, mi abuelo murió dos meses después de mi nacimiento, de él heredé su pelo negro como el azabache y mis padres…, mis padres murieron cuando yo solo era una niña de 13 años, de ellos heredé el mal humor, supongo. Desde ese momento he estado viviendo con mi tía, la cual a sus 88 años murió el año pasado… ya no hay nada más que hacer, estoy sola y sin compañía.
Empezaba a notarse ya el frío de la primera hora de la mañana y me disponía a volver a casa cuando en La Seo noté algo raro… algo que no lograba ver, pero que antes no estaba ahí, o no era así, no sería nada raro, igual solo era la fachada que la habían limpiado, de todas formas no le di más importancia y busqué el camino de vuelta. Me esperaba un día demasiado ajetreado.

2 comentarios:

  1. Muy triste, muy bonito. ¿Saldrá mañana otra parte?

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  2. Oh, mi dibujo *O*
    Que sepas que enlazaré tu blog al mío y te pondré bien visible :) Aparte, tengo el segundo capítulo dibujado ya para escanearlo la semana que viene, así que... Sigue actualizando y yo te iré completando.
    Te quiero^^

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