viernes, 18 de noviembre de 2011

Capítulo 3

Al día siguiente desperté por los rayos de luz que entraban por mi ventana, imaginando que lo visto era solo un simple sueño, aunque sabía que era verdad… de todas formas este era un nuevo día y desperté con la seguridad de que sería bueno. Me dispuse a desayunar y pensé en encender la televisión, cosa que era nueva en esta casa. Cogí el mando y puse la cadena autónica de Aragón:
-Últimas noticias: La estatua situada en la fachada de La Seo ha sido desaparecida en esta misma noche y en su lugar ha sido descubierto una especie de enchufe y un cable hechos de mármol que no desentonan con la piedra de alrededor. No se sabe el paradero de estos presentes ni la ubicación del Santo. Les seguiremos informando.
Al instante comprendí que no había sido buena idea encender el aparato y lo apagué al instante. Desayuné con una tranquilidad absoluta y salí de casa con ganas de comerme el mundo.
Volví a La Seo, efectivamente, allí faltaba una figura. No me sorprendí en absoluto cuando oí hablar de que eran unos gamberros los que habían causado tal desastre, y no pude contener la risa pensando para mí que si ellos hubieran estado ayer de madrugada aquí, en mi misma situación, otro gallo cantaría. No le di más importancia y procedí a entrar en la Basílica. Mucha más gente que normalmente entraba y salía de ella, y eso ya era decir. Los cristianos no pensaban que eran gamberros, algo había pasado, algo relacionado con la religión y no, no iban desencaminados.
Estuve tres horas ahí dentro, no tenía nada mejor que hacer y ese ambiente y el olor a incienso me relajaba. Cuando salí ya eran las siete. Debía regresar. Allí a lo lejos se distinguía la fuente en cascada de la plaza del Pilar. La observé y sin más dilación me di la vuelta para emprender mi regreso. Pasé todo el trayecto mirando las baldosas del suelo y recordando lo de la pasada noche. ¿Cómo unas caras tan dulces pueden tener tanta maldad?, ¿cómo desapareció la figura de la nada?, ¿por qué rieron?, son tantas cosas… tantas preguntas… Cuando llegué al portal un policía pitaba a mi piso una y otra vez. Me acerqué y le di las buenas noches.
-¿Qué deseaba agente? – dije con la voz más ridícula que podía emitir en ese momento.- ¿Pasa algo? Soy la propietaria de ese piso.
- Que va, que va, era sólo para saber si usted vio algo la otra noche, en la que robaron la estatua. Pero tranquilícese, se lo estamos preguntando a todos los de la zona. Entonces dígame, ¿vio algo?- Pronunció. Su voz era muy grave y su bigote, que le empezaba más debajo de lo normal, se movía como si ráfagas de aire lo estuvieran azotando. Sus ojos, destellantes de felicidad y llenos de perversión, no me miraban especialmente a los ojos. Sus labios se relamían, como se relame un niño con un caramelo, en mi presencia y poco a poco dejó de poseer esa postura autoritaria, a tener una mano en la pared apoyando todo su peso contra ella, que no era poco.
-Eh… no, no vi nada. Ahora, ¿me deja entrar en mi portal, por favor?- Solo quería librarme de aquel pervertido. Al segundo posó su dedo índice en mis labios, a lo que yo respondí con una mirada de asombro y pronunció unas palabras que se me quedarán grabadas en la mente para el resto de mi vida…
-Igual la Señorita…- hizo una pausa para que yo le dijese mi nombre o apellido, pero no obtuvo respuesta- Igual la señorita, quiere hacerme otro tipo de favor…- dijo chasqueando la lengua y bajándose la bragueta del pantalón.

2 comentarios:

  1. Hola Mª Pilar, esta historia se está poniendo muy chunga eh...

    Te voy a contar un secreto por aquí para no tener que revelar mi cuenta de twitter (Ya llegará el día). Resulta que sabía que Blender es tu novio porque Pablo Yus va al cole de mi hermano pequeño, a un curso menos que él y un día en el tuenti de mi hermano os ví a tí y a Blender. Eso es todo. Nos vemos el lunes en clase y el viernes que viene en esta truculenta historia. Escribir mola, no dejes de escribir.

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  2. Pues la verdad es que es una gran casualidad, nunca me lo habría imaginado... Ya le he preguntado y si llevan bien, el mundo es un pañuelo.

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